Permita Que Sus Líderes Cometan Errores Parte 2

Untitled 12

Continuemos.

A lo largo de nuestro crecimiento ministerial siempre hubo instructores de vuelo que en algún momento gritaron: «Mi avión». Y segura­mente esto nos ayudó a aprender a volar a través del principio de error-corrección, ya que un grado de diferencia en los instrumentos de la nave puede causar graves inconvenientes.

Una tarde el instructor le habló a la torre de control y le dijo: «Torre, quiero avisarles que tengo un alumno que hoy va a volar por pri­mera vez solo». Esas palabras del instructor eran para alertar a la torre de que se cuide: «Sálvese quien pueda». De repente, se baja el instructor y me dice «hasta luego», y me encontré sólo con el Espíritu Santo. El momento que tanto esperé, había llegado. Grité con voz de júbilo: «¡Gloria a Dios, estoy volando sólito, aleluya!».

Despegar es lo más fácil, pero de pronto me di cuenta que tenía que aterrizar, entonces mi grito fue otro: «¡Espíritu Santo, recuérdame todas las cosas que el instructor me enseñó!». En ese ins­tante nadie podía gritar: «Mi avión», ese era mi avión. Gracias a Dios sobreviví a ese primer ate­rrizaje solo. Alguien permitió que yo cometiera errores y me corrigió, para que aprendiera.Permita que sus líderes cometan erroresLes va a hacer bien ya que «fracasar» es la oportunidad de comenzar de nuevo más inteligentemente.

Cuenta la Biblia que un hombre fue ante Jesús y le contó lo siguiente: «Cuando llegaron al gentío, vino a Él un hombre que se arrodilló delante de Él, diciendo: Señor, ten misericordia de mi hijo, que es lunático, y padece muchí­simo; porque muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua. Y lo he traído a tus discí­pulos, pero no le han podido sanar. Respondiendo Jesús, dijo-. ¡Oh generación incré­dula y perversa! ¿Hasta cuándo he de estar con vosotros? ¿Hasta cuándo os he de soportar? Traédmelo acá. Y reprendió Jesús al demonio, el cual salió del muchacho, y éste quedó sano desde aquella hora. Viniendo entonces los discí­pulos a Jesús, aparte, dijeron: ¿Por qué nosotros no pudimos echarlo fuera? Jesús les dijo: Por vuestra poca fe; porque de cierto os digo, que si tuviereis fe como un grano de mostaza, diréis a este monte: Pásate de aquí allá, y se pasará; y nada os será imposible» (Mateo 17:14-20).

Cuando los discípulos regresan, le dicen al Señor: «¿Por qué no salió el demonio con nues­tras palabras?». Pero Jesucristo no les dijo: «Muchachos, es que todavía no pueden echar fuera demonios. Tienen que llamar a discípulos como Pedro». Nosotros les hubiéramos contes­tado eso: «¿A ti quién te dijo que podías echar fuera demonios? ¿Es que no sabías que ese ministerio no te corresponde a ti?». Sin embargo, el Señor permite que cometamos errores. Pastor, permita que sus líderes y pastores asistentes cometan errores.

Un líder debe ser lo suficientemente grande como para admitir sus errores

Un líder debe ser lo suficientemente grande como para admitir sus errores, lo suficiente­mente inteligente como para aprovecharlos y suficientemente fuerte como para corregirlos. ¡Qué difícil es admitir que no somos perfectos! Pero una vez que nos damos cuenta, podemos ser suficientemente inteligentes como para uti­lizar nuestros errores y suficientemente fuertes para corregirlos.

 

Autor: Marcos Witt / twitter: @MarcosWitt

Adaptado por : David Munoz / twitter: @Davidmunozh

Extracto del libro “Cómo Ejercer la Verdadera Autoridad”