Termina Bien!

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Porque la tendencia más extendida es a terminar mal.

Después de vivir en varios países, en Europa, Latinoamérica y Norteamérica, en los últimos años y haber conocido a más gente de la que mi mala memoria puede recordar, he aprendido algo que seguramente ya sabes. Las cosas se acaban. Sobre todo, las relaciones de equipo se acaban.

Dejas tu trabajo para buscar otro.

Quieres dejar de tocar la bateria en el grupo porque no te gusta el estilo que lleva.

Piensas en buscar otra iglesia o comunidad de fe porque sientes que no encajas.

Y es muy fácil terminar relaciones de mala manera. Te mereces mucho más, piensas. Después de lo que has invertido debería ser distinto. Pero no lo es. Y tienes el impulso de terminar con un puño en la mesa, con un portazo, con un “déjame que te cuente lo que de verdad pienso” o con un silencio. Lo sé porque esas son algunas de las formas en las que he terminado mi parte en diferentes equipos en el pasado.

No lo hagas. Porque lo cierto es que lo más valioso que tenemos en este mundo son las relaciones (la primera, con Dios). Y somos llamados a conservar esas relaciones (“son felices los que buscan la paz”, dijo Jesus).

¿Cómo se termina bien? Estas son 5 cosas que debes tener en cuenta.

  • Sé honesto. No hace falta decirlo todo, pero sí es necesario sentarse y reconocer que es tiempo de seguir adelante y por qué. Siéntate y ten la difícil conversación de a dónde vas.
  • Tómate tu tiempo. Por lo general terminar bien y terminar de la noche a la mañana se excluyen mutuamente. Proyecta un tiempo para terminar y salir gradualmente.
  • Termina con responsabilidad. Cuando uno tiene un conflicto y llega el momento de “ya no puedo más” es fácil olvidarse de lo que aceptaste en primer lugar. Termina ese proyecto. Completa lo que tienes en las manos. Deja las cosas en orden y ayuda al que venga detrás.
  • Reconoce públicamente lo bueno que haya en el tiempo compartido y deja lo malo a un lado. Siempre lo hay. Siempre hay algo bueno que decir y que agradecer por el tiempo compartido.
  • Mira hacia delante. No guardes rencor – mi amigo y mentor Derwin Gray dice: “guardar rencor es como beber veneno y esperar que el otro se muera.” – Delante de ti hay un capitulo nuevo que necesita toda tu energía.

Cuando miro atrás no puedo reconocer ni una sola situación en la que haya terminado mal y hoy no me arrepienta. Buenas relaciones, buenos proyectos, algunos incluso con potencial para impactar el cristianismo.

Este es el reto: cuando creas que llegue el momento de levantarte de la mesa, y tengas la tentación de romper la baraja y salir por la puerta, no lo hagas. Respira hondo y enfócate solo en esto: termina bien. (2 Timoteo 4.7).