PASIÓN

Pasion

A uno de los mejores entrenadores de fútbol americano le preguntaron: “¿Cómo puede mantener el entusiasmo desde usted hasta el que sirve un vaso de agua a los jugadores?”. El respondió: “Simplemente no trabajo con los que no tienen esa pasión”. Forme un equipo que tenga la misma filosofía de vida; de lo contrario, es muy difícil ejercer un liderazgo.

“Simplemente no trabajo con los que no tienen esa pasión”

Pero la pasión sin dirección es una fuerza muy peligrosa, es como la nitroglicerina, muy poderosa, pero hay que saber manejarla. Podemos ser apasionados, pero sin orden, apasionadamente vamos a quebrar. La pasión debe de tener una dirección. ¿Hacia donde canalizamos la pasión de la gente que nos rodea y de la que está en nuestra empresa?

La pasión debe de tener una dirección.

Cuando la gente habla de contagio, normalmente es de cosas malas, como la gripe o una enfermedad. Cuando se habla que el entusiasmo se contagia, suena como algo malo, pero es así ¡se contagia! Juan Ramón Morales, uno de mis pastores dentro de mi equipo, es un hombre con pasión para hacer las cosas. Desarrolló la idea de la cadena de gimnasios Worl Gym estando en silla de ruedas. Cualquiera pensaría que a alguien que esté así no se le ocurriría tener una cadena de gimnasios, mucho menos ser campeón de físico culturismo.

Cuando desarrollamos gente con pasión, ésta se vuelve leal a nosotros. La lealtad es un valor indispensable en cualquier organización que verdaderamente quiera llegar a ser grande. Porque no podemos ver a los individuos que nos rodean como cosas, como un inventario. Definitivamente, hay cosas en la relación con la gente que no se pueden exigir. Yo no le puedo exigir a él que sea leal, me tengo que ganar eso.

Cuando desarrollamos gente con pasión, ésta se vuelve leal a nosotros.

Podemos exigir puntualidad, orden y resultados, pero no lealtad. Debes exigir todo lo que te lleve a ser productivo, ya que si no lo haces, por mucho que ames a los que están contigo, la empresa o el ministerio va a desaparecer. Pero nadie le será leal a un líder que no se preocupa por su gente. Ningún trabajador puede llegar a ser bueno si no es una persona completa. Y ninguno será completo sin un líder que se dedique a formarlo. Como meta en nuestro liderazgo está levantar gente que llegue a ser leal, porque eso es lo que nos va a dar longevidad.

Si formamos gente que reconozca que la guían, que no sólo la pueda capacitar en el trabajo, sino aun la pueda desarrollar como personas en su ser, entonces podremos contar con esa lealtad que todos queremos y a veces no la tenemos.

Y ninguno será completo sin un líder que se dedique a formarlo.

Autor: Cash Luna

Editor: David Munoz /Twitter: @Davidmunozh