SIDA

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SIDA: una conciencia con inmuno deficiencia / por Lucas Leys

En el año 1981 una “nueva”; enfermedad era reconocida oficialmente por los médicos. Algunos la llamaron la “peste rosa”;. Según algunos religiosos, era el castigo de Dios para los homosexuales; pero pronto la enfermedad se multiplicó. Dejaron de ser solamente homosexuales los infectados y ahora eran recién nacidos, mujeres embarazadas, jóvenes que habían recibido alguna transfusión contaminada, adolescentes en su primer caída sexual y más. En pocos años la humanidad se hizo presa de una nueva pandemia, aunque no muy distinta de una tan vieja como Adán y Eva. Una que muchos albergan en sus conciencias.

Mientras El Tiempo Pasa

Para muchos de nosotros pasan los días y aquel fuego de nuestro amor a Dios parece quedar solo como parte de nuestras memorias. Aquellas experiencias vividas en congresos, noches de celebración, campamentos, campañas evangelísticas o simples reuniones dónde algún mensajero de Dios nos hizo poner los pelos de punta, para muchos quedan evaporadas al llegar la prueba o la simple sucesión de días de monotonía eclesiástica.

Si no viviste experiencias con el Señor que verdaderamente te conmovieron puede que no sepas de qué estoy hablando. Quizás tampoco me entiendas si hace poco que estás en los caminos del Rey y tu pasión por el reino está que explota. Les escribo a aquellos que conmigo hace años que estamos en la senda marcada aunque sea con muletas.

Dios hizo cambios en nuestras vidas y en el resto de los cristianos que nos rodean. Sin embargo redimidos y todo seguimos pecando. Hace poco miraba un partido de fútbol entre dos iglesias que conozco hace tiempo. Hacía años que no veía a muchos de los que estaban en el partido pero fue facil recordarlos. Tenían las mismas malas actitudes que tiempo atrás. Mientras miraba en silencio, me preguntaba: ¿Puede ser que los malos hábitos de hace años sigan siendo los mismos de hoy? Miré para adentro y en el espacio del tiempo de mi propia vida pude ver muchas cosas que no debían estar allí y que hacía años que deberían haber sido “desancladas”;. Me hice otra pregunta: ¿Será una buena excusa pensar: “y bueno, yo soy así…”;?

SIDA En Nuestras Mentes

Analicemos la sigla SIDA: Un SINDROME es un conjunto de signos característicos de una enfermedad. INMUNO se refiere al sistema que combate a las enfermedades cuandos se quieren apropiar de nuestro cuerpo. DEFICIENCIA ADQUIRIDA se refiere obviamentre a que un conjunto de síntomas indican que nuestro sistema inmunológico está deficiente.

El pecado es la enfermadad por excelencia. Entró en la humandidad cuando nuestros queridos ancestros no soportaron la tentación a decidir por ellos mismos lo que estaba bien y lo que estaba mal (Genesis 3:5). Una tentación que sigue invitandonos igual que a ellos y en la que tristemente seguimos cayendo.

El pecado es la enfermadad por excelencia.

Una adolescente me decía que para ella no estaba “tan”; mal ponerse de novia con este joven que no tenía idea de quién era el Señor. Un pastor hablaba pestes de tal político porque prometía revisar los derechos de los homosexcuales, aunque el candidato que él abiertamente recomendaba proponía la pena de muerte. Pensar en esto me llevó a hacerme otra pregunta: ¿Cómo establecemos qué cosas dejamos pasar y cuales no? Le respuesta era obvia: depende de lo que nos conviene.

Seguí meditando en esto por días y me encontré leyendo el capitulo 3 de Apocalipsis. Juan relata la visión acerca de la iglesia en Laodicea. Una iglesia que confiando en experiencias anteriores fue dejando su primer amor, su fuego y su onda con el Señor. Los miembros de Laodicea no llegaron a apartarse, ni se hicieron los rebeldes. Simplemente dejaron que su religión pasase por lo exterior y en su interior ya no interese el pecado cómo antes. Ya habían curado esas cosas vistosas que eran tan visibles en los más jóvenes pero se habían olvidado de seguir creciendo en ser santificados. La sentencia dada a ellos por el Señor todos la conocemos: “Por cuanto no fuiste ni frio ni caliente…”;

La Pandemia

Hay toda una iglesia en America que ya no tiene tantos drogadictos, violadores, asesinos o adulteros transformados como sidosos espirituales que dejamos pasar la mentira, la critica, el egocentrismo, la fe a conveniencia, la misericordia interesada, la falta de hambre evangelísitco, la indiferencia social y tantas otras tibiezas que por diarias, comunes y generales no nos escandalizan ni sorprenden. Cosas diarias que nada más nos hacen decir: “bueno yo soy así”;, “todos somos pecadores”, “No se puede cambiar una iglesia con tanta hisotria, “el que esté limpio que tire la primera piedra”, “el que tiene que empezar es…”;

Entristecemos al Espíritu no dejandole decir nada que nos incomode, perdonándonos mentiritas piadosas, chismes vestidos de pedidos de oración, envidias decoradas en intentos de guardar la sana doctrina y demás “pecados evangélicos”; (Efesios 4.30).

Este SIDA ha afectado nuestros espíritus. El Espíritu de luz quiere concientizarnos de nuestros pecado e invitarnos a crecer, a ser transformados, a refrescarnos de tanta religión tediosa y aburrida que ha atrapado a tantos dentro de las paredes de los templos.

En el nuevo milenio todavía la ciencia no encuentra una vacuna que prevenga el SIDA ni una cura que lo elimine. Nosotros tenemos una hecha por la sangre de Jesucristo de Nazareth que como colirio limpia el corazon arrepentido. De Cristo fluye la vida por su resurección para que un fresco fluir nos renueve el entendimiento a cada año, cada mes y a diario. También el Señor nos reveló un tratamiento de oración, comunión y perseverancia que atenta contra nuestros malos habitos y debilidades regenerando nuestra conciencia.

Vida Espiritual

La vida espiritual no es como la animal. La vida animal tiene ciclos. Se nace, hay un tiempo de crecimiento impetuoso, despues estabilidad y despues hasta un decrecimiento. La vida espiritual debe ser como la vida vegetal. Los árboles siempre crecen, florecen y se extienden buscando el sol de cada día. El arbol que no crece es porque está muerto.

La vida espiritual debe ser como la vida vegetal. Los árboles siempre crecen, florecen y se extienden buscando el sol de cada día.

Me da lastima descubir a muchos adultos que piensan que ya no pueden cambiar, que por sus experiencias del pasado ya se las saben todas o que nada más se han dejado conformar. También me da lastima ver jóvenes tibios sin metas ni objetivos espirituales que no sueñan en crecer. Debemos cambiar, arrepentinos de este sida que ha corroído la frescura de la vida espiritual en nosotros, y crecer, crecer y crecer apuntando a la medida perfecta de Cristo…

Lucas Leys / Twitter: @LucasLeys

Adaptado David Munoz / Twitter: @Davidmunozh

Mas Recursos http://www.EspecilidadesJuveniles.com

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