LOS ARBOLES Y JESUS.

 

LOS ARBOLES Y JESUS.

“Cuando llegaron a Betsaida algunas personas le llevaron un ciego a Jesús y  le rogaron que lo tocara. El tomo de la mano al ciego y lo saco fuera del pueblo. Después de escupirle en los ojos y de poner las manos sobre el, le pregunto:

–                ¿Puedes ver ahora?

El hombre alzo los ojos y dijo:

–                Veo gente: parecen arboles que caminan.

Entonces le puso de nuevo las manos sobre los ojos, y el ciego fue curado: recobro la vista y comenzó a ver todo con claridad.  “

          Marcos 8:22-25 (NVI)

Podríamos interpretar este pasaje como que Jesús no quiso curar a este hombre inmediatamente por que el quería que entendiéramos que aveces la sanidad requiere un proceso, y no es inmediata; todo esto puede ser muy cierto, pero creo que hay algo mucho mas profundo en este pequeño pasaje que podemos analizar.

“Parecen arboles que caminan”, esto fue lo aquel hombre vio después de que Jesús le puso las manos por primera vez.  El hombre estaba ciego natural y espiritualmente; Jesús decide que antes de que este hombre recupere su vista natural, él tiene que ver lo supernatural.

Jesús quiere que veas la realidad espiritual antes que la natural.

Este hombre vio a los hombres como arboles que caminan; y mi interpretación es que así mismo es como nos ve Jesús.

“Jesús, viendo a lo lejos una higuera [un árbol] que tenia hojas, fue a ver si hallaba algún fruto. Cuando llego a ella solo encontró hojas, por que no era tiempo de higos [no era la temporada de dar frutos]. ‘¡Nadie vuelva jamás a comer fruto de ti!’ le dijo a la higuera. Y  lo oyeron sus discípulos.”  Marcos 11:13-14  (NVI, explicación añadida)

“Pasando por la mañana vieron que la higuera se había secado desde las raíces.”  Marcos 11:20 (RV1960)

Jesús abre nuestros ojos y nos deja ver que somos arboles, esto realidad espiritual.  Aquí vemos como Jesús encuentra un “árbol” (podemos remplazar esto con un hombre, un grupo de personas, un ministerio) y este tiene hojas; aparentemente eso es una señal de ser “saludable”.  Jesús no encontró ningún fruto a pesar de que no era la temporada de dar fruto, y es que a Jesús no le importa la temporada por la que estemos pasando; Dios quiere que siempre estemos dando fruto (Gálatas 5:22-26).

Después de esto, Jesús y sus discípulos ven el árbol (la higuera), y “…se había secado desde las raíces”. Generalmente, lo último que se seca en un árbol son las raíces, pero no en este caso. Este árbol se seco de abajo hacia arriba, seguramente por que este no estaba “plantado a la orilla de un rio, que cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan” (Salmo 1:2).

Tenemos que meditar.

–       ¿Damos “fruto” solo cuando es conveniente? ¿Que pasa cuando no estamos rodeados de nuestros amigos Cristianos?

–       ¿Solo oramos cuando es conveniente?

–       ¿Que estas absorbiendo con tus raíces? Deja perder el tiempo con cosas que no te acercan a Dios.

Interpretación para Líderes:

Nosotros los líderes, somos las raíces del ministerio. Somos los que servimos y alimentamos a los demás. Ministramos todo lo que absorbemos; en otras palabras, de nosotros depende que nuestro “árbol” o ministerio de fruto.

  1. Tu ministerio puede tener hojas y verse muy saludable, pero ¿de verdad esta dando fruto?
  2. Como líder, ¿de que te estas ministrando? Recuerda que todo lo que absorben las raíces se esparce  a todo el árbol.

EXTRACTO DE:

LOS ARBOLES Y LA BIBLIA – DAVID MUNOZ.

EDITADO POR

BRENDA ROJAS. ANGELICA RIVERA. GRACE MUNOZ.

 

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